
Zapatero ha revalidado su mayoría en el Congreso y será nuestro presidente, le pese a quien le pese, los próximos cuatro años. Como les gusta decir a muchos: "la ciudadanía ha hablado". Ha hablado alto y claro. Ya no está la excusa del 11-M (aunque muchos intenten apoyarse en la muerte de Isaías Carrasco. Pero las cosas como son: el PSOE no sólo no baja, sino que sube en escaños (los mismos que el PP) y en votos (casi 40.000). Y esto me encanta decirlo. Por todo lo que muchos han dicho sobre el presidente. Por todo lo que vaticinaban y por la bofetada que se han llevado.
Además, la ciudadanía ha sabido responder a los asesinos de ETA acudiendo a votar de forma absolutamente masiva. Como bien dijo la hija de Isaías Carrasco anteayer, había que ir a votar para demostrarles que no valen nada. Que son prácticamente vestigiales. Que su existencia no tiene sentido y que cada día su fin está más cerca. Todos debemos felicitarnos por una participación tan alta. Casi 8 de cada diez españoles con derecho a voto acudieron ayer a las urnas.
Pero ahora llega el momento de la autocrítica. El Gobierno debe calibrar de nuevo la balanza y pensar en los errores cometidos durante la legislatura, para que no vuelvan a repetirse. El presidente Zapatero nunca debe olvidar que es presidente de todos los españoles, no sólo de los que votamos a su partido.
Pero más autocrítica, desde luego, debe hacer el Partido Popular. Su estrategia de enfrentamiento, de utilización de las víctimas del terrorismo y de recurrir prácticamente todas las leyes aprobadas en estos cuatro años ante el Tribunal Constitucional no ha funcionado. Pensaron que la gresca les daría la victoria y se han encontrado con el sentido común de los ciudadanos. El partido tiene que hacer frente a una renovación completa de sus más altos cargos y comenzar un proceso de "primarias", por llamarlo de algún modo. Tal y como están las cosas parece claro que la lucha será encarnizada entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón (¿dónde estaban ayer?). Pero la renovación no debe ser sólo del cabeza de partido. Eduardo Zaplana (¿dónde estaba también?) y Ángel Acebes deben dejar paso a nuevas caras. El rejuvenecimiento del partido conservador es una medida necesaria y posible, para poder volver a ocupar el espacio de centro-derecha que nunca debieron abandonar.
Por lo demás,UPyD entra en el hemiciclo y Esquerra baja cinco diputados. IU casi sale del Congreso. Ha acertado Gaspar diciendo que se va. Pero cada uno tiene lo que se merece.
El reloj vuelve a ponerse a cero. Intentemos entre todos (puesto que todos somos responsables) tener una legislatura constructiva y no destructiva, en la que avancemos juntos en el mismo sentido. Podemos y debemos hacerlo. Hablemos, compartamos opiniones, debatamos y actuemos. Pero no llevemos el debate a lo más bajo. España no lo merece. Nosotros no lo merecemos.
Además, la ciudadanía ha sabido responder a los asesinos de ETA acudiendo a votar de forma absolutamente masiva. Como bien dijo la hija de Isaías Carrasco anteayer, había que ir a votar para demostrarles que no valen nada. Que son prácticamente vestigiales. Que su existencia no tiene sentido y que cada día su fin está más cerca. Todos debemos felicitarnos por una participación tan alta. Casi 8 de cada diez españoles con derecho a voto acudieron ayer a las urnas.
Pero ahora llega el momento de la autocrítica. El Gobierno debe calibrar de nuevo la balanza y pensar en los errores cometidos durante la legislatura, para que no vuelvan a repetirse. El presidente Zapatero nunca debe olvidar que es presidente de todos los españoles, no sólo de los que votamos a su partido.
Pero más autocrítica, desde luego, debe hacer el Partido Popular. Su estrategia de enfrentamiento, de utilización de las víctimas del terrorismo y de recurrir prácticamente todas las leyes aprobadas en estos cuatro años ante el Tribunal Constitucional no ha funcionado. Pensaron que la gresca les daría la victoria y se han encontrado con el sentido común de los ciudadanos. El partido tiene que hacer frente a una renovación completa de sus más altos cargos y comenzar un proceso de "primarias", por llamarlo de algún modo. Tal y como están las cosas parece claro que la lucha será encarnizada entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón (¿dónde estaban ayer?). Pero la renovación no debe ser sólo del cabeza de partido. Eduardo Zaplana (¿dónde estaba también?) y Ángel Acebes deben dejar paso a nuevas caras. El rejuvenecimiento del partido conservador es una medida necesaria y posible, para poder volver a ocupar el espacio de centro-derecha que nunca debieron abandonar.
Por lo demás,UPyD entra en el hemiciclo y Esquerra baja cinco diputados. IU casi sale del Congreso. Ha acertado Gaspar diciendo que se va. Pero cada uno tiene lo que se merece.
El reloj vuelve a ponerse a cero. Intentemos entre todos (puesto que todos somos responsables) tener una legislatura constructiva y no destructiva, en la que avancemos juntos en el mismo sentido. Podemos y debemos hacerlo. Hablemos, compartamos opiniones, debatamos y actuemos. Pero no llevemos el debate a lo más bajo. España no lo merece. Nosotros no lo merecemos.
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